viernes, 17 de abril de 2009

Azul de Viernes Santo


“La cortina del templo se rasgó de arriba abajo en dos partes, la tierra tembló y se hendieron las rocas…” Evangelio de San Mateo 27, 51.


Y así comenzó el Viernes Santo, de una forma tan desgarradora y rotunda.
Desde niña supe, como estas cosas que nadie tiene que explicarte, que la cortina del templo era la metáfora de la lluvia. Teniendo el precepto de las Escrituras, queda marcado el carácter del día, y en muchas ocasiones, la lluvia, que se invita sola, se escapa de mapas y cabañuelas… cuando ella falta y el Viernes es completo, nos brinda una de las jornadas más interesantes y bellas de toda la semana.
Bajo un cielo gris azulado, que el cielo sevillano se reserva un tono especial para el Viernes Santo, discurren siete hermandades antiguas, solemnes. Desafíos tradicionalistas a aquellos que piensan que ya todo es diferente, y nada más lejos de la realidad. El palio de La Carretería, romanticismo en estado puro, el hacer de Pepe Asián, nos recuerda que si hay algo más valiente aún que innovar, es tener estilo propio, sello único que debe ser cuidado con mimo. El crucificado de Ocampo discurrirá por la calle Gamazo, recordando madrugadas de siglos pasados, cuando la hermandad gremial de los toneleros procesionaba en ella. El Viernes además es el día trianero, en el que el viejo arrabal, por dos veces, muestra a Sevilla su hacer y su sentir. El Gólgota avanza por el Puente, mientras un Cristo gitano se enfrenta a su destino. Patrocinio y O lloran contemplando el final. Lloran como La Soledad de San Buenaventura, que intenta abrazar la noche, buscando el consuelo. También buscaban consuelo quienes instalaron la cruz en aquel enterramiento, a causa de la epidemia más grande que Sevilla padeció. En torno a esta cruz, se fundó la hermandad franciscana, que sigue recordándonos con la cruz lo que no debemos olvidar. El “jorobaito de Triana” nos mostrará su humildad, la soledad abrazando el carey, hasta que lleguemos a La Costanilla, sabiendo que no estaba sólo, que siempre hubo quien le tendió la mano… Le tendió la mano y el sudario, como nos muestra la Verónica en el cortejo de Montserrat, como la Fe ciega que en esta tarde nos devuelve la hermosura del creer sin ver, la tradición alegórica del Siglo de Oro. Todo se parará en San Pedro, piedra angular, punto de encuentro de mi presente y mi pasado. La plaza a oscuras, sólo rota por la campana del muñidor. Este momento, que según algunos amigos, haría llorar a cualquier niño de puro fúnebre, era algo que desde siempre me fascinó. Ejemplar cortejo que antecede el retablo en movimiento que por esa noche es La Mortaja. Es un día salpicado de mantillas, menos de las que me gustaría ver, es el abrazo de la plata y el oro en el palio de la Virgen de Loreto, “Soleá dame la mano”, oboe en capilla musical, incienso de vainilla. Humedad y azahar, sensación de que todo termina tan lentamente que casi se desliza, Viernes de Arenal y Cava, Alfalfa y Doña María Coronel.
Como casi todas las jornadas, el Viernes no está libre de ser objeto de planificaciones, inclusiones, remodelaciones… Tal vez cueste llegar al convencimiento de que es un día justo, perfectamente medido, con sus tiempos y su estética; tal vez cueste asimilar que no sea necesario sacar otro titular, y menos hacerlo en andas… o tal vez si… Pero cuando vuelva a vivir un Viernes Santo, preferiré no pensarlo… Preferiré perderme en las conversaciones de Jesús, Dimas y Gestas, en terciopelo azul y Cruz de Santiago, el llanto sin Consuelo y Margot en Molviedro…. Y pasado todo esto, las ampliaciones, los nuevos titulares y las inclusiones, volverán a tener poco peso, menos importancia, tal vez la justa para llenar páginas y horas de prensa morada el resto del año.
Quedan luces en La cava, fieles al otro lado del río. Mientras, Bustos Tavera está parada, quieta en movimientos y siglos, uno a uno, entran los dieciocho ciriales, el recuerdo de dieciocho teas, se pierde la campana, se cierra la puerta… Se ha vuelto a ir otro Viernes, hasta la próxima Semana Santa, como siempre, con la encomendación taurina de: “Si la autoridad y el tiempo lo permiten”


Publicado en el especial de Semana Santa de Casco Antiguo; gracias a Enrique Henares por confiar en mí para esto.

11 comentarios:

pregonero_de_sevilla dijo...

Gracias a ti, Mercedes. Ha sido todo un lujo contar contigo.

Izquierdasso dijo...

Lo de Margot en Molviedro no tiene nombre. Pude vivirlo este año. No he podido tener mejor fin de Viernes Santo.

Un abrazo.

el aguaó dijo...

Es una auténtica delicia poder saborear este hermoso y bello texto aquellos que no pudimos hacerlo en el ejemplar de Casco Antiguo. Muchas gracias.

La verdad es algo que se echa de menos en estos tiempos... quizás aquí la toques en su totalidad.

Un beso.

Mercedes Serrato dijo...

Pregonero, ya lo sabes, ha sido un placer para mí, mil gracias siempre.
Izquierdasso, que alegría verte y encima aquí. Yo este año despedí el día con el adiós del Patrocinio en el Puente, que en este día hay miles de finales maravillosos.
Aguaó, gracias siempre a vosotros. En fin, con el texto se hizo lo que se pudo, y como dirían los capataces; “ahí quedó”

Besos a todos

El callejón de los negros dijo...

Y tanto que nos queda por leerte...

El viernes santo está cerrado, sólo que hay que adequarse de forma concéntrica, que no se mueva un vara y siempre de frente...

Lo que viene de Triana y se marcha por Doña María Coronal, lo que suspira en la Costanilla y lo que se añora en el Arenal. Y castillos y leones para entregarse definitivamente.

Lo has clavao, luz azul con sabor a luto olvidado,

Antonio

P.D. siento la extension, me ha salido así y no me gusta frenar lo que sale dando empujones.

Mercedes Serrato dijo...

Nada Callejonero, a mi ni me parece extenso… y a Noé no le vayas a hablar de lluvia, jejeje
El Viernes es un día muy especial, que intenta sortear su destino de cielo cerrado… Lleva dos años escapándose, y que dure la racha..
Kisses

Du Guesclin dijo...

Espero que aún me tengas guardada la revista. Sabes que soy un jartible, así que no al tires, porque para mi en Agosto aún huele a azahar.

A todo esto, ¿como lo hace Montserrat para ser cada año mas elegente? Que maravilla...

Saludos.

Mercedes Serrato dijo...

Por supuesto Sergio, te lo tengo reservado junto con algún otro, pero a ver... en Feria no sé si será lo mejor dártelo, que lo mismo acaba mal...
Lo de Montserrat le ocurre a más de una hermandad de este día. Sin que se me ofenda nadie, imagino que es una cuestión de personalidad, sin echar demasiada cuenta a las "tendencias" externas, que no aportan nada en muchos casos.
Kisses

El callejón de los negros dijo...

Es que es un caso de esos para estudiar...el reloj del móvil se me paró en la plaza de Molviedro cuando pasó la Verónica, y seguía en la misma posición cuando Tejera se perdía por la calle Zaragoza enlutando la noche de los tiemposMe ha salido del tirón... perdón.

;-)
Antonio

Mercedes Serrato dijo...

Bueno Antonio, yo creo que a mi se me paró el Viernes de Dolores y hasta el Domingo de Resurrección por la tarde…. Bueno, si yo no llevo reloj… y el del móvil siempre anda a deshora…

Besos

EduTD dijo...

Hola he encontrado casualmente su blog y me ha gustado mucho. Un saludo.

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